6.354 salmantinos se encuentran en lista de espera quirúrgica

  • En Salamanca se han detectado un total de 13.000 citas acumuladas durante los últimos años, sin que los pacientes hayan recibido fecha, y con retrasos que llegan hasta los 3 años 
  • Desde hace medio mes permanece cerrada la 5ª planta de Especialidades del Hospital Virgen de la Vega de Salamanca 
  • Se prevé dejar sin funcionamiento en julio, agosto y septiembre Neurocirugía, Maternidad y Maxilofacial 
  • Las plantas 4ª, 5ª y 7ª del Hospital Clínico Universitario permanecerán cerradas también este verano
Estos días hemos podido saber que, en los trámites para la actualización del sistema de citas del complejo hospitalario de Salamanca, y a falta de culminar este hecho en oftalmología, se han detectado un total de 13.000 citas acumuladas durante los últimos años, sin que los pacientes hayan recibido fecha, y con retrasos que llegan hasta a los 3 años.

Para justificar esto, desde la Junta han alegado que “no eran citas urgentes”, pero lo cierto es que a día de hoy son 6.354 los salmantinos que se encuentran en lista de espera quirúrgica (1.500 más que el anterior trimestre), lo que constituye de calle el peor dato de toda la comunidad autónoma y, sin duda, una cifra récord en esa lista de espera.

¿Revolución en Marsella?


José Muñoz Domínguez / DNI nº 08.104.629-G 

Pongo la tele para cenar (ración telediaria de vísceras, ya saben) y salen escenas de disturbios en las calles de Marsella. 

Ya está -me digo-, ha estallado la revuelta, la revolución pendiente desde el '68, el comienzo de un nuevo ciclo como en 1789 ¡y en la civilizada France, como entonces!

Al calor de las reivindicaciones nacionales contra una legislación laboral retrógrada, la población se habría lanzado a la calle exigiendo soluciones a la crisis económica, a la guerra en Siria o Palestina, a la tragedia de los refugiados, a la explotación infantil, a los abusos de las multinacionales, al mercadeo de armas, al gobierno del dinero, a la locura del islamismo radical; estarían gritando justicia contra los deshaucios y la corrupción, mano dura contra los pedófilos y un nuevo Núremberg para el Trío de las Azores. 

Ya me disponía a buscar en la despensa una botella que descorchar cuando la voz en off me bajaba de la nube: no eran citoyens indignados, sino hinchas rivales tras un partido de fútbol, ingleses y rusos borrachos de violencia. 

Al parecer, estas hordas de homínidos habían empatado en estupidez.